
El ministro de exteriores de Palestina, Riyad Al Maliki, fustigó las prácticas racistas que mantiene la ocupación israelí en los territorios de Cisjordania y la franja de Gaza, durante su intervención en la Conferencia de Durban II de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El funcionario palestino, refiriéndose a la “potencia ocupante”, deploró que el Estado hebreo siga levantando “el muro de la segregación racial que separa a las familias, los niños de los colegios, y a los enfermos de los hospitales”.
La Conferencia, boicoteada por los paises sionistas de Estados Unidos, Polonia, Alemania, Italia, Holanda y República Checa, también fue escenario para que el presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, calificara a Israel de régimen racista, lo cual provocó la airada reacción de algunas naciones sionistas occidentales.
En su intervención, Al Maliki recalcó que el Estado judío sigue ampliando la colonización de los territorios ocupados con sus asentamientos y cambiando el carácter árabe de la parte oriental de Jerusalén, en una flagrante violación a todas las resoluciones internacionales.
El canciller palestino indicó que los israelíes saquean el agua de Cisjordania para dirigirla a los asentamientos israelíes a costa de los pueblos palestinos y de todos los componentes civiles de esa zona.
Durante esta jornada, la premio Nobel de la Paz en 1976, Maired Maguire, acusó también a las autoridades israelíes de ejercer una política de “limpieza étnica” en Jerusalén Este, donde se proyectan la destrucción de decenas de casas árabes.
“Pienso que el gobierno israelí lleva a cabo una política de limpieza étnica contra los palestinos aquí mismo en Jerusalén Este. Pienso que los políticos del gobierno israelí van contra las leyes internacionales, contra los derechos humanos y contra la dignidad del pueblo palestino”, declaró la militante pacifista y feminista norirlandesa.
Sus declaraciones fueron hechas durante una conferencia de prensa del comité de defensa de los habitantes de Al Bustán, urbanización ubicada en el barrio de Silwan de Jerusalén Este, que es objeto de una orden de destrucción de 88 casas dictada por la alcaldía israelí de la ciudad.
La medida tiene como objetivo expulsar a los palestinos y palestinas residentes de la región que es considerada por las autoridades racistas hebreas la capital de su Estado.
ABN